sábado, 11 de septiembre de 2010

Primera noche: Estella

Fue nuestro primer contacto con un albergue durante este viaje. La experiencia fue satisfactoria. Nos alojaron en una habitación con literas y unas 16 ó 20 plazas, con un servicio y un baño con dos duchas. Como llegamos los primeros a nuestra habitación, nos duchamos rápidamente y tomamos posesión de nuestras respectivas literas antes de salir a comer algo.

La tarde estaba avanzada e hicimos una casi comida-merienda. Mientras comíamos, nos saludó otra peregrina, francesa de Bessançon, muy locuaz, y que, casualidades de la vida, también estaba alojada en nuestra habitación...para nuestra desgracia, pues por la noche comprobamos sus magníficas dotes roncadoras.
Volvimos al albergue cruzando de nuevo el puente medieval.
Los jóvenes se fueron por su cuenta para dar una vuelta y bañarse en el río.
Yo salí con JM y P por el pueblo. P ya lo conocía y fue nuestra guía. Pasamos por el puente romano, desde donde hice esta foto con el puente medieval al fondo.
Llegamos a la piscina de agua salada. Es un manantial de aguas mineralizadas que vierte en una balsa junto al río. Es de uso gratuito y público y está junto a las piscina municipales.
Luego ya nos recogimos en el albergue. Antes de retirarnos a nuestras literas tuvimos nuestros momentos de meditación...con unas cartas en las manos.
Luego, a la cama, donde nos esperaba Bessançon y su serenata nocturna.


jueves, 9 de septiembre de 2010

El duro trabajo del campo

Este fin de semana estuve con mi hermano y mi cuñada es su finca campestre. Llena de árboles, olivos, praderas, tomateras,... Es decir, hay tareas a mansalva. Yo por supuesto voy a ayudarles y trabajo sin descanso como un jornalero a destajo, como puede apreciarse en la siguiente foto...

miércoles, 8 de septiembre de 2010

lunes, 30 de agosto de 2010

3ª Etapa: Los Arcos-Logroño (28,34 km)

Salimos de Los Arcos de madrugada, antes de las 6 de la mañana, y con buen paso nos ponemos en camino. Al principio recorremos en oscuridad una larguísima pista agraria, muy recta. Solo la luz de la luna y la de nuestras exiguas linternas nos permiten ver donde ponemos los pies. La pista desemboca en una carretera local que sube ligeramente hasta llegar a Sansol (km 6,86). Un kilómetro más adelante está Torres del Río, al que llegamos después de descender por una vertiginoso sendero, cementado a tramos, para cruzar un estrecho puente sobre el río. Y de ahí, de nuevo ascender hasta el centro del pueblo donde encontramos la cafetería del albergue abierta y paramos para tomar un ligero desayuno.
Después retomamos el camino. Para salir del pueblo tenemos que seguir subiendo sus empinadas calles.

Ya hay luz suficiente como para poder hacer alguna foto, como la de la Iglesia de Santo Sepulcro, del siglo XII, que reproduce a escala el templo de Jerusalén. Es de planta octogonal, como la de Eunate. En su alzado presenta tres cuerpos, con ventanas en el superior, y una linterna central.

Continuamos camino por veredas pedregosas y polvorientas.
Cruzamos una carretera y un pequeño pinar hasta llegar a una ermita, Nuestra Señora del Poyo (km 10,31).
El camino se transforma en un continuo sube y baja por vegas y barranqueras, algo rompepiernas y peligroso en algunos tramos.
Por suerte, el camino empieza a llanear hasta alcanzar la carretera que nos lleva hasta Viana (km 18,8).Es el último pueblo navarro antes de entrar en La Rioja. Callejeamos un poco buscando un sitio donde almorzar. Nos apetecen unos buenos huevos fritos con chistorra...
Después del reparador almuerzo, hacemos una visita exprés por las calles de Viana antes de abandonar esta hermosa villa.De pasada vemos la Colegiata de Santa María, de porte catedralicio y con una soberbia portada renacentista donde la escultura de la Virgen solo se ilumina el 15 de junio.
Otros monumentos jalonan las calles de Viana que vemos someramente antes de irnos.
Al final del pueblo llegamos a una calle por donde bajamos a las huertas que rodean la población. Desde allí, una última foto como despedida de las tierras navarras.
El camino continua sin grandes dificultades por un pinar y junto a la carretera hasta alcanzar un parque recreativo y más adelante, la Laguna de las Cañas (km 22), ya muy cerca de Logroño.El camino nos devuelve a la carretera y junto a ella entramos en La Rioja.
Avanzamos por un camino asfaltado con una inicial subida al monte Cantabria y luego un descenso prolongado que nos llevará hasta el Ebro. En ese tramo está la casa de doña Felisa, personaje del Camino que sellaba credenciales y regalaba higos a los peregrinos. Doña Felisa ya murió, pero su labor la continúa su hija, a la que saludamos. El camino continúa hasta alcanzar una zona arbolada a la vera del río. A la entrada del famoso Puente de Piedra de Logroño está la Oficina de Turismo. Paramos para un breve descanso y recabar información.
Cansados, pero satisfechos de alcanzar nuestro objetivo, nos adentramos por las calles de Logroño, descubriendo la Fuente de los Peregrinos,
y la Iglesia de Santiago el Real, del siglo XVI.
Junto a la Iglesia está la casa parroquial y su modesto albergue para peregrinos. Tenemos que esperar unos minutos hasta que nos abran sus puertas.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Segunda Noche: Los Arcos

Esta villa tiene una larga Calle Mayor plagada de hermosas casas solariegas de los siglos XVI al XVIII.
Este palacio barroco es la casa consistorial.En la porticada e irregular Plaza de santa María podemos admirar la Iglesia del mismo nombre que conjuga varios estilos desde el románico al barroco.Destaca su esbelta torre.Tras una espera ante el albergue, esperando a que abrieran, y que aprovechamos para departir con otros peregrinos, nos instalamos en nuestras literas. Después de asearnos un poco, comimos en un agradable restaurante en la misma Plaza de Sta María.Luego, una siesta reparadora en nuestras literas. Por la tarde dimos una vuelta por el pueblo. Haciendo honor a su nombre, la villa está llena de arcos.Tuve la oportunidad de hacer mi interpretación fotográfica del famoso cuadro de mi paisano Goya, "perro semihundido", como también hiciera mi otro paisano, Antonio Saura.Ésta es la mía, jajaja.
Al final de la jornada, mientras la sección femenina de nuestro grupo cumplía a la perfección con sus deberes peregrinales, con visita a la Iglesia, Misa de Peregrinos y Bendición Especial, los hombres nos apoltronamos en un bar cercano porque esa noche se disputaba el emocionante partido España-Chile de incierto resultado hasta entonces, dada la errática trayectoria mundialista de nuestra selección hasta ese momento. Los chilenos nos barrieron al principio de la primera parte, pero, lo que son las cosas, dos golazos de Villa y de Iniesta nos dejaron el partido resuelto.
La segunda parte, con ambos equipos clasificados, fue soporífera y olvidable. Con la victoria de los nuestros en el bolsillo, nos retiramos justo a tiempo, antes del cierre del albergue, y contentos nos abandonamos en brazos de Morfeo.